Navidad dulce o amarga
Parece ayer cuando los seres humanos convivían en familias grandes o grupos colaboratívos cuyo propósito era el bienestar común y la continuidad del clan. Los animales que aún pueden vivir salvajes siguen su naturaleza instintiva, lo que fortalece su especie y les permitirá tener un mañana en este planeta.Mi padre mismo creció entre once hermanos, una madre, un padre y un montón de primos y tíos. Todavía hoy, noventa años más tarde, siguen apoyándose unos a otros y celebran en paz la Navidad. Quizá sea una familia excepcional y, me diréis con razón, que hay muchas tóxicas llenas de conflictos que no serían candidatas a preservar un linaje sano.
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